Historia

His­to­ria Caña­fis­tol

De ama­bles per­so­nas, tra­di­cio­na­les creen­cias y larga tra­yec­to­ria es la comu­ni­dad de Caña­fis­tol, fun­dada en el 1877.

Su nom­bre resur­gió de una mata de gran tamaño deno­mi­nada; Caña­fis­tola, según sus mora­do­res. Carac­te­ri­zada por la tran­qui­li­dad que se res­pira en todo sus entorno y la humil­dad de quie­nes la resi­den, es Caña­fis­tol una de las comu­ni­da­des más tra­di­cio­na­les de Baní, reco­no­cida por sus deli­cio­sas are­pas, las que son bus­ca­das por todos los bani­le­jos y resi­den­tes de otros pue­blos en vista de pro­pa­gada fama. A pro­pó­sito,  la cos­tum­bre de lla­marle a estos resi­den­tes “come arepa”; data de la anti­güe­dad cuando aquí se molía mucho maíz, para ven­der y hacer are­pas. Caña­fis­tol, se ha desa­rro­llado con el paso de los años. En sus inicios solo se recuerda que aquí se hacia car­bón, y la agri­cul­tura empezó cuando Tru­ji­llo  creó el canal Mar­cos A. Cabral. A par­tir de enton­ces Caña­fis­tol, gra­cias al esfuerzo de un grupo de mora­do­res dis­pues­tos a sacri­fi­carse fue cre­ciendo, logrando pri­mero una escuela cons­truida en madera, fun­dada por la pro­fe­sora Deya­nira Villa­lona, y nom­brada con el mismo nom­bre; el par­que creado en 1968, el cemen­te­rio, la igle­sia, el pri­mer acue­ducto hecho por el gobierno de Bala­guer hasta lograr que la comu­ni­dad este dotada de los prin­ci­pa­les com­po­nen­tes de una sociedad.